Diario de 2017

Llevaba tiempo con la idea de hacer un diario del 2017, pero entre unas cosas y otras lo fui postergando. Nota mental para Chloe: no dejarlo todo para el último momento, ejem. Así que ya iba siendo hora de hacer balance del año que se fue para mirarlo con perspectiva. ¡Allá voy!

El 2017 ha sido un año marcado por los viajes, las nuevas metas (¡vuelvo a estudiar!), la convivencia en pareja, darme cuenta de que cada vez estoy más cerca de los 30 (qué rápido pasa el tiempo, ¿no? 😲), y la publicación de un libro que solo me ha dado grandes alegrías. Pero… vayamos por partes.

 

De viajes va la cosa

Todos los que me conocen saben que viajar es una de mis grandes pasiones. Siempre que puedo me escapo, y por suerte, a mi novio le gusta tanto como a mí hacer viajes. Así que el 2017 estuvo plagado de escapadas en pareja.

En Febrero nos fuimos a Disneyland, el lugar donde los sueños se hacen realidad 😍 Hacía exactamente doce años que había hecho el mismo viaje con mis padres, cuando por aquel entonces tenía doce años. Así que tenía muchísimas ganas de volver y comprobar con mis propios ojos si había cambiado el parque. Y sí, ¡doce años dan para mucho! Pero mi ilusión infantil seguía intacta. Uno de los viajes más bonitos y mágicos que recomiendo a todo el mundo, tanto pequeños como adultos. ¡Volvimos a nuestra infancia durante cinco días!

Foto con Jessie.

A principios de Julio hicimos nuestro primer crucero por el Mediterráneo. La experiencia merece la pena (ves muchísimo en poco tiempo, y definitivamente volver a Roma por segunda vez me hizo darme cuenta de que esa ciudad me tiene enamorada). Eso sí, evitad hacer un crucero en verano si no queréis masificación, ¡porque aquello era una locura! Pero pese al barullo constante de gente y el agobio que eso supone, recomiendo muchísimo la experiencia. No vas a descansar nada de nada, pero conocerás a gente estupenda y visitarás lugares a los que querrás volver con más calma.

Las pizzas de Nápoles están para morirse.

 

Una anécdota: los dos primeros días no me mareé en absoluto, pero al tercer día, de madrugada en el camarote, la cama comenzó a moverse como si estuviese tumbada en una colchoneta en mitad del mar 😵 Menos mal que estaba mi novio para tranquilizarme… diciéndome que nos habían metido en un camarote como el de Dicaprio en el Titanic (estábamos en la tercera planta de un barco de catorce). Tuve que subir a recepción para mirar por la ventana y comprobar que el barco no se hundía. Lo sé, soy un caso perdido.

En septiembre, echando de menos unas vacaciones de playa y relax, aprovechamos unos días para visitar Nerja. Ya sabéis, el pueblo de Verano azul. Imprescindible ir al chiringuito de Ayo, en la playa de la Burriana ¡Nerja es precioso y lo recomiendo muchísimo! Por cierto, que nuestro perro disfrutó más que nosotros, porque estábamos cerca de una playa desértica y pudimos llevarlo todos los días. Desde aquí aprovecho para pedir más playas que permitan el acceso de perros 😉

En noviembre nos fuimos unos días a Londres, ciudad que no estaba en mis primeros puestos de viajes pendientes. Pero cogimos una de esas ofertas que no te puedes perder y allá que nos fuimos a la aventura. ¡Y me encantó! Pese al frío (no estoy acostumbrada, aquí una sevillana). Tuvimos suerte y no nos llovió ningún día, cosa bastante rara. Creo que terminé aprendiéndome el mapa del metro de memoria (el transporte más útil y barato si visitáis la ciudad. Pillad una oyster card). Me quedo con Candem Town, el museo de cera y Winter Wonderland, un festival navideño que se realiza en Hyde Park (recomendadísimo si vais en navidad).

Si vais a Candem, tenéis que pasar por cyberdog.

 

No eres mi tipo

Y si hay algo que tengo que remarcar del 2017, es la publicación de No eres mi tipo. En 2017 me hubiera gustado publicar más que un solo libro, pero las cosas no se dieron exactamente como yo imaginaba. ¡Fueron mejor!

En Abril autopubliqué la historia de Ana y El Ogro, sin mayor pretensión que la de hacer reír a los lectores. Ahora que lo pienso, es una pretensión bastante ambiciosa, pero… jamás imaginé que tuviese una acogida tan espectacular en Amazon 😮

Empecé a recibir ofertas para publicarlo con editorial, pero ninguna me tentaba. Y os juro que esto que voy a contar no es por hacer la pelota a mi editorial (aunque sé que no me vais a creer ¬¬). Mi madre me preguntó si no estaba interesada en publicar algún día con editorial, a lo que yo respondí que estaba muy contenta con la autopublicación, pero que solo había una editorial que pudiese tentarme para firmar un contrato: Suma de letras. Puestos a soñar… 😅

Seguí escribiendo y pensé que jamás se daría el caso, pues no envío manuscritos a editoriales y veía muy difícil (prácticamente un sueño) que Suma se fijase en mi pequeño. Pero… ¡Y no olvidaré aquel día! El miércoles 31 de mayo, recuerdo perfectamente la fecha porque era la feria de mi pueblo, recibí un email de…. ¡Suma de letras! Y no me lo podía creer. En serio, a veces los sueños se cumplen 😍 Tres semanas después Ana, mi editora, me dijo que el libro les había encantado y que querían publicarlo en papel.

Desde entonces, he estado flotando en una burbuja de felicidad constante, y tachando los días del calendario con ansiedad para que llegase el 25 de enero de 2018. Por favor, ¡¡¡Llega ya, qué me va a dar algo!!!

El 9 de junio, pocos días después de la noticia de Suma, cumplí 25 años y me di cuenta de lo rapidísimo que pasa el tiempo. ¿En serio ya estoy más cerca de los 30 que de los veinte? 😮 Al menos, recibí el mejor regalo de cumpleaños, y no, no estoy hablando de la play 4 que me regaló mi novio 😅 sino de saber que No eres mi tipo va a estar en las estanterías de todas las librerías, ¡yujuuuu!

También me di cuenta de la presión social que existe para que las mujeres seamos madres. En serio, querida familia y amigos, dejad de desearme un próximo embarazo y desead que me toque la lotería 😉 Parece que si eres mujer, vives en pareja y ambos estáis trabajando, lo último que te falta para cumplir con las expectativas de los demás es tener descendencia. ¡Abajo la presión social! Dejemos que las mujeres sean lo que quieran ser (hasta aquí mi mensaje feminista de hoy 😎)

 

¡Vuelvo a estudiar!

A pesar de haber estudiado derecho, siempre tuve la espinita clavada de estudiar criminología. La culpa la tienen las novelas negras y las series de suspense, os lo juro. Así que como nunca es tarde para aprender, me matriculé de criminología por aquello de que el saber no ocupa lugar.

¡Estoy aprendiendo cosas super interesantes! Quién sabe si algún día me da por aplicar mis conocimientos para escribir una novela negra…

 

Mi adicción a las series no tiene cura

El descubrimiento de Netflix me ha abierto un mundo de posibilidades (y de vagancia). De hecho, me cuesta recomendaros una sola serie. Sería como preguntar a quién quieres más, si a papá o a mamá.

Mindhunter, Godless, Las chicas del cable, A good place, The Bron- broen… ¡imposible elegir una!

Bueno, vale, me quedo con Godless, un western feminista que tenéis que ver sí o sí.

 

¡Qué mi perro qué!

Que mi perro está demasiado mimado es un hecho, pero con esa carita que tiene se lo perdonamos todo 😍 Se llama Obelix y ya es famoso en mis stories de Instagram. Le encanta dormir junto a la chimenea, dormir encima de mi portátil, dormir en el sofá, dormir encima de mí… dejémoslo en que le gusta dormir jejeje.

¿A que es una monada?

Además de todo esto, me he dado cuenta de que me gusta muchísimo el sushi (tenéis que ir a Miss sushi, solo por la decoración merece la pena). Y la peli de Wonder Woman (más películas de superheroínas, por favor). Que soy incapaz de quedarme con una lectura de este año, pero que tengo en mente hacer una lista de mis lecturas favoritas. Que Rey, de Stars Wars, mola muchísimo. Y que quiero que llegue ya el 25 de enero…

 

 

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